lunes, 22 de octubre de 2018

1. Valentina aparece en mi vida.




Valentina viene hoy a merendar a casa. Vamos a hablar de libros.
-Dim, dom.
Creo que ya está aquí. Será mejor que abra la puerta no vaya a ser se impaciente.
-Hola Mateo. –Dice sonriente casi cantando. Hago el gesto con la mano de que puede pasar.
-Estás muy guapa hoy.
Coqueta se da una vuelta para que pueda admirarla entera.
Valentina está llena de vida. Es una muñeca. Yo la he bautizado como Valentina Pinup. Me recuerda mucho a una de esas preciosas pinturas que representaban la liberación de la mujer y el feminismo.
Valentina es joven, rubia, pelo a media espalda y llenos de ondas grandes. Un pañuelo en su cabeza demuestra que es coqueta. Su estatura es mediana, buenas proporciones y una cintura estrecha. Senos ni grandes ni pequeños, perfectos, rectos. Sus nalgas son redondas… La miro de arriba abajo. Sonríe coqueta.
-El café lo tomaremos en la cocina –digo esta vez mirando demasiado sus labios de color rosa. Se los moja.
-Es allí –dice señalando la puerta sin que le desaparezca la sonrisa de su boca.
-Sí – y va dando pequeños saltitos que me hacen sonreír.
Madre mía, vaya torbellino de explosión me acaba de enviar mi jefe.
-Te falta aliciente Mateo –dijo.
Se quedó pensando por un gran rato.
-Ya tengo la solución. -Es lo que me dijo.  
La solución era Valentina.
Cierro la puerta de entrada y me dirijo a la cocina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario